Diferentes tipos de materiales de trabajo según la modalidad
Diferentes tipos de materiales de trabajo según la modalidad.
CLASES PRÁCTICAS
MODALIDAD
ORGANIZATIVA:
CLASES
PRÁCTICAS
FINALIDAD:
MOSTRAR A LOS
ESTUDIANTES CÓMO DEBEN
ACTUAR
3.1. CONCEPTO Y FINALIDAD
El término “clases prácticas” se refiere a una modalidad organizativa en la que
se desarrollan actividades de aplicación de los conocimientos a situaciones concretas
y de adquisición de habilidades básicas y procedimentales relacionadas con la materia
objeto de estudio. Esta denominación engloba a diversos tipos de organización, como
pueden ser las prácticas de laboratorio, prácticas de campo, clases de problemas,
prácticas de informática, etc., puesto que, aunque presentan en algunos casos matices
importantes, todas ellas tienen como característica común que su finalidad es mostrar
a los estudiantes cómo deben actuar.
Las clases prácticas se pueden organizar tanto dentro de los espacios
destinados a la docencia (aulas, laboratorios, etc.) o en marcos naturales externos
(prácticas de campo, visitas, etc.). En atención al escenario dónde se desarrolla la
actividad y debido, por un lado, a la importancia de las implicaciones que se derivan
para la gestión de la organización docente universitaria y, por otro, a las características
propias de cada una de ellas, cabe distinguir tres submodalidades: clases prácticas de
aula, clases prácticas de laboratorio y clases prácticas de campo.
Las clases prácticas de aula se desarrollan en los mismos espacios que las
clases teóricas. En ellas, además del equipamiento básico habitual en cualquier aula
universitaria (mesas, sillas, pizarra, etc.) se debería contar con otros recursos
didácticos audiovisuales y relacionados con las tecnologías de la información que
faciliten la presentación de las aplicaciones prácticas de los contenidos mediante la
aportación de ejemplos y experiencias y el desarrollo de ejercicios o problemas.
Las prácticas de laboratorio se desarrollan en espacios específicamente
equipados como tales con el material, el instrumental y los recursos necesarios para el
desarrollo de demostraciones, experimentos, etc. relacionados con los conocimientos
propios de una materia. El equipamiento y mantenimiento de estos espacios suele ser
costoso por lo que, en ocasiones, estas prácticas se desarrollan en los mismos
laboratorios en los que se desarrolla la investigación. Por otra parte, dada la
complejidad del manejo de algunos aparatos e instrumentos, la necesidad de su
preparación y mantenimiento e, incluso, la necesidad de supervisión directa de las
actividades que se realizan, es frecuente que se cuente con personal de apoyo no
docente.
Las prácticas de campo se desarrollan en espacios no académicos exteriores.
La diferencia fundamental con respecto a las que hemos denominado prácticas
externas está en que están ligadas a una materia y que es el propio profesorado el
encargado de su desarrollo. Además de las características comunes a todas las clases
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prácticas en cuando a su organización y desarrollo suelen presentar cierta peculiaridad
en cuanto a su programación puesto que podrían desarrollarse en sesiones de varias
horas u organizarse en formas de salidas de día completo e, incluso, de varios días.
Aunque dependiendo de la submodalidad concreta puedan perseguirse
objetivos concretos diferentes y utilizarse metodologías diversas, se pueden distinguir
una serie de características comunes que justifican su agrupación:
1. Se suelen organizan en grupos de tamaño mediano o pequeño.
2. Exigen la presencia del profesor y de los estudiantes.
3. Están vinculadas a una materia.
3.2. ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO
Si en las clases expositivas el protagonismo es del profesor puesto que la
metodología didáctica más utilizada es el método expositivo y en los seminarios el
protagonismo está en la actividad desarrollada por el grupo de estudiantes, en las
clases prácticas se produce una situación intermedia determinada por un
protagonismo compartido entre el profesor y los estudiantes. En estas clases el
profesor puede adoptar diversos grados de participación: desde un mayor
protagonismo si efectúa demostraciones de aplicaciones concretas de conocimientos
previos, resuelve problemas o ejercicios-modelo, muestra el funcionamiento y
utilización de instrumentos o aparatos, etc., o de un menor protagonismo si su función
es la de asesorar y supervisar el trabajo que desarrollan los estudiantes tras sus
explicaciones. Pero, puesto que la clase práctica es una modalidad organizativa
apropiada para el desarrollo de diversas metodologías de enseñanza: resolución de
problemas y ejercicios, aprendizaje basado en problemas, estudio de casos,
aprendizaje cooperativo, etc., dependiendo de la metodología concreta que se
pretenda utilizar, tanto el profesorado como el alumnado tendrán que asumir diferentes
roles y las organización interna de las sesiones podrá ser muy diferente.
Además de las tareas y funciones que se desarrollan en las clases teóricas, los
docentes deben desarrollar en las clases prácticas un conjunto de tareas específicas
diferentes tanto en el momento de preparación de las clases como en el desarrollo y
evaluación posterior.
En cuanto a la preparación y organización de las prácticas han de seleccionar y
diseñar las demostraciones que va a realizar ellos mismos, las tareas concretas
(problemas, ejercicios) para que sean ejecutadas por los estudiantes, elaborar -en su
caso- un manual de laboratorio o campo y, en el bastante frecuente caso de que las
sesiones cuenten con varios profesores, coordinarse. En esta fase preparatoria no ha
de obviarse la necesaria coordinación temporal con las clases teóricas puesto que,
como se ha indicado, estas clases prácticas pueden ser un complemento de aquellas.
Durante el desarrollo de las sesiones deberán realizar las demostraciones previstas o
supervisar el desarrollo de las tareas encomendadas a los estudiantes. La última fase,
la evaluación, requerirá, en función de la metodología seleccionada, la revisión y
valoración de los trabajos o informes presentados por los estudiantes. Es muy
importante que se defina con claridad de qué modo se efectúa la evaluación de las
actividades desarrolladas por los estudiantes en estas clases prácticas y cuál será su
valoración y ponderación en el conjunto de la evaluación de la materia. Es muy
desmotivador que los trabajos prácticos se planteen sólo como una actividad de
aprendizaje sin valor para la nota (Alonso Tapia, 1999) por lo que una de las claves
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para que se logren los objetivos propuestos será la de conseguir la implicación de los
estudiantes mediante una adecuada valoración de su trabajo y sus logros.
Brown y Atkins (1988) distinguen cinco niveles de actividades en función de
cuatro características básicas: la existencia de objetivo, métodos y solución
predefinida por el profesorado y la aportación de materiales y procedimientos. La
definición de cada una de ellas es la siguiente:
- Demostraciones: diseñadas para ilustrar principios teóricos que han sido
desarrollados en clases teóricas. Las tareas son realizadas por el
profesorado y/o el alumnado.
- Ejercicios: experiencias muy estructuradas, diseñadas para alcanzar unos
resultados concretos. Los estudiantes siguen unas instrucciones muy
precisas.
- Investigación estructurada: los estudiantes deben seleccionar y desarrollar
sus propios procedimientos y proporcionar sus interpretaciones. Exige
destrezas de resolución de problemas y de utilización de las herramientas e
instrumentación.
- Investigación abierta: se formula una situación problemática que requiere
que el estudiante identifique el problema, lo formule con claridad, desarrolle
los procedimientos adecuados para su resolución, interprete los resultados
y considere sus implicaciones.
- Proyectos: la situación y, por consiguiente, el problema son seleccionados
o identificados por el estudiante. Suelen estar asociados a experimentos o
investigaciones de gran envergadura y permiten la profundización en una
temática concreta.
En la siguiente tabla se resumen las características de cada una de estos cinco
niveles de actividades prácticas.
Tabla 8. Resumen de las características de los cinco niveles de actividades prácticas
Nivel Objetivo Materiales Método Solución
Demostración 0 Fijado Aportados Fijados Dada
Ejercicio 1 Fijado Aportados Fijados No dada
Investigación
estructurada 2 Fijado Aportados en
parte No fijado No dada
Investigación abierta 3 Fijado No aportados No fijado No dada
Proyecto 4 No fijado No aportados No fijado No dada
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3.3. UTILIDAD DE LAS CLASES PRÁCTICAS: VENTAJAS E INCONVENIENTES
En la propia definición de las clases prácticas se destaca su utilidad. Estas
clases permiten que el estudiante realice actividades controladas en las que debe
aplicar a situaciones concretas tanto los conocimientos que posee y, de este modo
afianzarlos y adquirir otros, como poner en práctica una serie de habilidades básicas y
procedimentales relacionadas con la materia objeto de estudio que no sería posible
desarrollar en otras modalidades.
Mediante estas clases se facilita el entrenamiento en la resolución de
problemas concretos y se establece una primera conexión con la realidad y con
actividades que se plantean en el trabajo profesional que deberá ser complementada,
en su caso, mediante las prácticas externas. Por otra parte, y en función de su
tipología y del planteamiento concreto que adopte, puede promover tanto el trabajo
autónomo como el trabajo en grupo. Finalmente, la realización de ensayos, ejercicios,
etc. propios de esta modalidad tiene un efecto muy positivo sobre la motivación de los
estudiantes puesto que pueden experimentar directamente las aplicaciones de los
contenidos y comprobar su progreso tanto en conocimientos como en habilidades y
destrezas.
Entre los principales inconvenientes se deben indicar, en primer lugar, los
relacionados con cuestiones organizativas puesto que es necesario contar con grupos
pequeños lo que complica la elaboración de horarios y calendarios, sobre todo en el
caso de prácticas de campo con salidas largas. En segundo lugar, en muchos casos
se requiere de espacios específicos con equipamiento adecuado y personal
especializado. En tercer lugar, su planificación y la evaluación de los trabajos y
actividades de los estudiantes suponen un volumen de trabajo importante para el
profesorado. Por último, al tratarse de actividades desarrolladas en ambientes
controlados y ligadas a una materia se puede correr el riesgo de plantear situaciones
artificiales alejadas de la realidad de la práctica profesional.
3.4. BIBLIOGRAFÍA
- ALONSO TAPIA, J. (1999): ¿Qué podemos hacer los profesores universitarios
para mejorar el interés y el esfuerzo de nuestros alumnos por aprender? En MEC:
Premios Nacionales de Investigación Educativa, 1998. Madrid: MEC.
- BEARD, R. y HARTLEY, J. (1984): Teaching and learning in Higher Education.
London: Harper & Row.
- BROWN, G. Y ATKINS, M. (1988): Effective Teaching in Higher Education.
Londres: Routledge.
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4. PRÁCTICAS EXTERNAS
MODALIDAD
ORGANIZATIVA:
PRÁCTICAS
EXTERNAS
FINALIDAD:
COMPLETAR LA FORMACIÓN
DE LOS ALUMNOS EN UN
CONTEXTO PROFESIONAL
4.1. CONCEPTO Y FINALIDAD
El desarrollo de actividades profesionales asociadas al ejercicio de la medicina,
abogacía, economía, ingeniería, farmacia o psicología exige el desempeño de
competencias ciertamente complejas, que el estudiante comienza a adquirir por medio
de la formación teórica pero que no alcanza en un grado aceptable sino a través del
ejercicio de la práctica profesional. Las prácticas externas facilitan en buena medida
que estudiantes/titulados completen su formación de modo que estén en condiciones
de iniciar su carrera profesional con ciertas perspectivas de éxito en la misma.
El término prácticas externas se refiere al “conjunto de actuaciones que un
estudiante/titulado realiza en un contexto natural relacionado con el ejercicio de una
profesión”. Aunque el contacto con la profesión puede desarrollarse de diversas
formas, las prácticas externas están diseñadas no tanto como una “práctica
profesional” en estricto sentido sino como una oportunidad de aprendizaje. En
consecuencia, la misión de este tipo de prácticas es lograr aprendizajes profesionales
en un contexto laboral sujeto a cierto control; así, los requerimientos que llegan al
estudiante/titulado pueden haber sido “filtrados”, el proceso que sigue para responder
a tales requerimientos está supervisado y las decisiones o productos obtenidos no son
de su completa responsabilidad.
Existen diferentes formas de prácticas externas. Las más conocidas se
identifican como: Prácticum, prácticas en empresas y prácticas clínicas. La modalidad
de Prácticum se refiere a un tipo de prácticas -que pueden o no ser externa-sintegradas en el Plan de estudios de una titulación y que el estudiante realiza como
una más de las materias que precisa para obtener la titulación, y con una equivalencia
en créditos. Las prácticas clínicas son en realidad un tipo de Prácticum vinculado al
área de las Ciencias de la Salud y, en consecuencia, integrado en el Plan de estudios
cuya superación por el estudiante también es reconocida en créditos. Finalmente, la
modalidad de prácticas en empresas alude a un tipo de prácticas que completan los
estudiantes egresados de una titulación, por tanto no forman parte del plan de
estudios, aunque también pueden tener un reconocimiento en forma de créditos.
Aunque, dependiendo del tipo de prácticas externas que se adopte pueden
perseguirse objetivos diferentes, en términos generales éstas persiguen que los
estudiantes adquieran un conocimiento más o menos profundo de una organización o
entidad donde se ejerce una actividad profesional relacionada con la titulación, de su
estructura, actividades y modos de proceder; logren diseñar, desarrollar y valorar un
plan de acción acorde a las necesidades y demandas de dicha organización; se
familiaricen y pongan en práctica los procedimientos, protocolos y normas de
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actuación al uso de una organización; profundicen, gracias a la práctica, en los
conocimientos ya adquiridos e incorporen otros cercanos al ejercicio de la profesión;
aprendan a gestionar recursos (tiempo, personas, materiales); aprendan a trabajar con
otros profesionales; tomen contacto con la profesión y los modos en que ésta se
organiza y legitima; y, aprendan a reflexionar sobre su propia práctica.
4.2. ORGANIZACIÓN Y DESARROLLO DE LAS PRÁCTICAS EXTERNAS
Para que la enseñanza pueda cumplir su cometido en un contexto práctico
debe integrarse dentro de un esquema cíclico de planificación, desarrollo, evaluación y
mejora. La planificación comienza antes de que el estudiante/titulado inicie el período
de prácticas, está dirigida por el equipo de coordinación de las prácticas y se articula al
menos por el tutor académico encargado de la supervisión de las mismas (en algunas
titulaciones en dicha articulación también participa en mayor o menor grado el tutor
profesional). Dicha planificación supone considerar aspectos tales como: las
competencias que se desea que los estudiantes/titulados desarrollen en el período de
prácticas externas, el entorno en que se va a realizar la actividad profesional con las
demandas que previsiblemente va a realizar a estudiantes/titulados, los recursos de
los que éstos pueden disponer (guías, recomendaciones, modelos, fichas de trabajo,
etc.), el tipo de interacción que se va a propiciar entre tutores (académicos y
profesionales) y estudiantes/titulados2
, los procedimientos de seguimiento y evaluación
de la actividad desarrollada así como del diseño de las prácticas y del propio
desempeño del tutor profesional.
El desarrollo de las prácticas externas, dentro de unos márgenes de
incertidumbre, es una función de la etapa anterior. El control que Centros y
Departamentos tienen sobre las prácticas externas es limitado porque el entorno
profesional en el que se desarrollan está fuera de los espacios destinados
específicamente a la docencia; ahora bien, lo que las prácticas externas terminan
siendo para la formación de un estudiante depende de la concepción y planificación
que decida el profesorado implicado.
El desarrollo de las prácticas comprende los procesos de interacción que tienen
lugar en un contexto profesional entre el tutor y los estudiantes/titulados. La
enseñanza y el aprendizaje son fruto de ese encuentro especial que se produce entre
un profesional que actúa como tutor y un estudiante o titulado que hace las veces de
profesional. Durante el período de prácticas, y según lo establecido en las diferentes
titulaciones, estudiantes y titulados pueden desarrollar rutinas de trabajo ligadas a un
proceso, profundizar en sus conocimientos teóricos aplicados a la resolución de
problemas tipo, interactuar con pacientes, clientes o usuarios de forma directa o con la
medición de un profesional, diseñar o planificar, desarrollar un producto o programa,
medir, valorar alternativas o tomar decisiones. Las oportunidades que se le planteen
durante dicho período de prácticas son ese margen de incertidumbre, del que se
hablaba con anterioridad, que viene establecido por las características personales y
profesionales del tutor y, claro es, por factores tales como la empatía y la comunidad
de intereses que tengan el estudiante o titulado, el propio tutor y la organización en
que se realizan las prácticas. Las prácticas externas requieren, por tanto, de una figura
que oriente, supervise y apoye -el tutor profesional- para que de su ejercicio
profesional el estudiante/titulado obtenga un desempeño acorde con las competencias
definidas en el perfil de la titulación.
2
En el caso de los titulados, la figura del tutor académico aparece claramente desdibujada y surge en su lugar la del
gestor o “encargado de prácticas”. De igual modo, hay prácticas externas en las que no puede hablarse de un tutor
profesional propiamente dicho ni de un proceso de seguimiento o supervisión.
Modalidades de enseñanza centradas en el desarrollo de competencias
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Con ser fundamentales, las habilidades del tutor profesional no deben limitarse
a un saber hacer que los convierta en buenos modelos a seguir ni a un saber observar
el comportamiento de los estudiantes/titulados. Además de esas habilidades
fundamentales, las prácticas externas reclaman de los tutores profesionales saber
mostrar o demostrar cuál es el modo apropiado de afrontar una situación cuando se
tienen diferentes alternativas de acción, saber orientar el trabajo de
estudiantes/titulados, saber supervisar su aprendizaje y saber ser (dentista, trabajador
social, pedagogo, etc.) él mismo en un sentido personal y profesional.
En consecuencia, la enseñanza en un contexto práctico exige del tutor
profesional que introduzca al alumno en las actuaciones ligadas a una actividad
profesional, que haga posible que éste adquiera y ponga en práctica las diferentes
habilidades, técnicas y recursos que dicha actividad reclama, que facilite las
herramientas y estrategias necesarias para que el estudiante o titulado aprendan a
observar y reflexionar sobre el modo de afrontar las situaciones y resolverlas, a
desarrollar una conducta profesional acorde con unas normas éticas, etc.
La evaluación de las prácticas comprende el análisis del diseño y desarrollo de
las mismas así como de los resultados obtenidos por estudiantes y titulados. Los
criterios de evaluación del diseño de las prácticas están relacionados con la
pertinencia, relevancia y coherencia interna del modelo propuesto mientras que la
evaluación del desarrollo y de los resultados se apoya en criterios de eficacia y
eficiencia, fundamentalmente. Las dimensiones o contenidos de dicha evaluación
tienen que ver con el modelo, la organización y gestión de las prácticas, el desarrollo
de las mismas según la planificación realizada (cumplimiento de convenios, ajuste al
plan de trabajo previsto, etc.) y los resultados obtenidos por estudiantes y titulados.
Los procedimientos de evaluación al uso son las propias memorias o informes que
completan los estudiantes, así como cuestionarios o escalas que completan
estudiantes/titulados y tutores académicos y profesionales.
4.3. UTILIDAD DE LAS PRÁCTICAS EXTERNAS: VENTAJAS E INCONVENIENTES
Las prácticas externas introducen al estudiante en un contexto profesional que
completa su formación; esta inmersión profesional tiene indudables ventajas para el
estudiante que puede aprender a:
- Comprender la cultura de una organización: sus valores, su modo de
actuar, los comportamientos que favorece y los que restringe.
- Conocer, comprender y aplicar procedimientos y operaciones ligadas al
desempeño de una función o actividad.
- Desarrollar habilidades y destrezas en el manejo de útiles y herramientas.
- Integrar sus competencias individuales en las competencias de la
organización.
- Conocer los límites y posibilidades del ejercicio de una actividad
profesional.
- Cultivar determinadas actitudes y valores personales o ligados al
desempeño de una profesión.
- Situarse personal y profesionalmente con relación a otros, desde su
autoconcepto.
Pero las prácticas externas también llevan asociadas algunas desventajas,
derivadas de las limitaciones organizativas y de articulación con que se programan:
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- Sitúan al estudiante en un marco reducido y, en ocasiones, ante una
perspectiva concreta del desarrollo de una profesión, no ante una visión
global o general que recoja diferentes situaciones y actuaciones
profesionales.
- Su éxito o fracaso está en buena medida asociado a la labor formativa
desarrollada por el profesional que ejerce de tutor.
- Enfrentan al estudiante ante una realidad profesional a menudo
distanciada de la que se ha formado en la Universidad.
4.4. BIBLIOGRAFÍA
- ESCUDERO, T. et al. (2000): Evaluación de las prácticas en la licenciatura de
Medicina. Zaragoza: ICE de la Universidad de Zaragoza.
- GONZÁLEZ, N. (2004): Evaluación de las prácticas de las nuevas titulaciones de
Ciencias de la Educación de la Universidad del País Vasco. S.C.: Universidad del
País Vasco.
- LOBATO, C., GONZÁLEZ DE LA HOZ, M.N. y RUIZ, M.P. (Comp.) (1998):
Desarrollo profesional y Prácticum en la universidad. II Jornadas. Bilbao: Servicio
Editorial de la UPV/EHU.
- PEYTON, J.W.R. (1998): Teaching and Learning in Medical Practice.
Rickmansworth, Herts (England): Manticore Europe Ltd.
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